El Camino Portugués a Santiago se puede realizar por el interior o por la costa, pero ambos trazados están repletos de historia, paisajes inolvidables y un enorme patrimonio.

Los peregrinos que escojan el itinerario de interior, se encontrarán con un Camino que fue fuertemente impulsado a partir del siglo XII, justo después de la independencia de Portugal. Una época en la que se incrementó la afluencia de peregrinos por este trazado, tanto por motivos religiosos, como culturales o económicos.

Esta ruta, repleta de antiguos caminos, fue recorrida por gran cantidad de nobles, reyes y religiosos, como la reina Isabel de Portugal, apodada la ‘Raíña Santa’, que realizó su peregrinación en el siglo XIV para llevar su corona al Apóstol y que, posteriormente, sería enterrada en Coímbra junto a un bordón de peregrina. También el rey de Portugal, Manuel I, realizó su peregrinaje desde Lisboa a la ciudad compostelana alrededor del año 1500, costeando una lámpara que alumbrara la Catedral de forma continua. Estas nobles peregrinaciones consiguieron que el Camino Portugués por el interior adquiriera gran fama entre los lusos, consiguiendo convertirse en la vía xacobea más transitada durante el siglo XIX.

La ruta costera, por su parte, conserva un gran patrimonio histórico e increíbles paisajes en los que se mezclan montes, ríos y litorales de gran belleza. Así, este trazado discurre en su mayor parte, por zona costera, pasando por el conocido monte de Santa Tegra, famoso por su espectacular castro y por sus vistas al Atlántico. El monasterio de Oia, la bella ría de Vigo o la histórica aldea de Baiona con su solemne fortaleza y testigo de la llegada de Colón en 1493, son solo algunas de las joyas que impregnan este camino.

Las dos opciones para emprender el Camino Portugués merecen la pena y ambas confluyen en el municipio de Redondela para continuar juntas hasta Santiago, por lo que sólo son los primeros tramos los que las separan de un destino conjunto.

ESP