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After arriving to Santiago and paying respect to the remains of the Apostle, many pilgrims decide to extend their trip to Muxía and the cape Fisterra (known as Finis Terrae, or the end of the earth), two symbolic locations situated on the Costa da Morte. Translated to Death Coast, this area is named for its dangerous waters, which have caused a multitude of shipwrecks throughout history. With Pagan origins, Cape Fisterra was known as the end of the Earth until the end of the Middle Ages, where the pre-Romans, amazed by the light given by the sun over the ocean, were convinced that this is where souls ascended into heaven. According to legend, an altar was erected as an homage to the sun, ‘Ara Solis’, strongly tied to the ancient rites of fertility. This altar, because of it’s Pagan roots, was destroyed by the Apostle by a flood, which also wiped away the town of Dugium. It is said that only two cows managed to escape the destruction, but were transformed into stone by Santiago as a punishment, making what is known today as ‘Bois de Gures’. It is also said that the Apostle created, in the same place, the chapel of San Guillermo, which has since disappeared.

De origen pagano, el Cabo Fisterra era considerado como el último bastión del mundo hasta finales de la Edad Media, donde los prerromanos, asombrados por el impresionante ocaso del sol sobre el océano, aseguraban que las almas ascendían al cielo desde allí.

En homenaje a los milagros del astro rey, según la tradición, en los alrededores de este lugar se levantaba el altar de culto al sol, ‘Ara Solis’, muy vinculado a los antiguos ritos de fecundidad. Un altar que, por su origen pagano, fue arrasado por el Apóstol mediante una inundación que también acabó con el poblado de Dugium.

Cuenta la leyenda que sólo dos bueyes consiguieron escapar de tal destrucción, pero que Santiago los convirtió en piedra como castigo, formando lo que hoy se conoce como ‘Bois de Gures’.

También se dice que el Apóstol levantó en el mismo lugar de culto pagano la ermita de San Guillermo, ahora desaparecida.

Fue a partir del siglo XII cuando esta zona y su Camino se cristianizan, al vincularlos el Códice Calixtino con la tradición xacobea. A esto se une el hecho de que en ambos lugares se encuentran dos de los puntos religiosos más famosos de Galicia: el Santuario da Virxe da Barca de Muxía y el Santo Cristo de Fisterra.

Esta cristianización del Camino viene precedida de multitud de leyendas religiosas que cuentan desde el encuentro de Santiago con la Virgen María en los confines del mundo, cuyo recuerdo se plasma en el Santuario da Virxe da Barca de Muxía, hasta el mito del traslado de los restos del Apóstol, cuya historia se desarrolla entre la desaparecida ciudad romana de Dugium, cerca de Fisterra, y el puente sobre el río Tambre, cerca de Negreira.

Única ruta con origen en Santiago, durante siglos ha sido recorrida por gran cantidad de peregrinos, muchos de ellos ilustres, pero es en la década de los 90 cuando se documenta y se reconoce por la Xunta de Galicia como uno de los caminos oficiales.

Para alcanzar el Fin del Mundo, cuyo itinerario religioso apunta a la senda que marca la Vía Láctea, este Camino puede realizarse por dos rutas diferentes que coinciden hasta Olveiroa. A partir de esta localidad el peregrino podrá dirigirse hacia Fisterra por Corcubión, completando seis etapas, o directamente hacia Muxía, sumando un total de cinco. De cualquier forma, en el último recorrido se tendrá que caminar entre ambas villas y el destino se situará más allá de las mismas, siendo la meta final el Cabo de Fisterra o el Santuario da Virxe da Barca de Muxía.
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