Historia del Camino Primitivo desde o Alto do Acevo

El Camino Primitivo es la más antigua de todas las rutas xacobeas, cuyo primer recorrido data del siglo IX, justo después de que el ermitaño Pelayo siguiera las señales celestes para encontrar los restos del Apóstol Santiago.
Una vez que el rey astur, Alfonso II, el Casto, tuvo conocimiento del hallazgo, emprendió el viaje a Santiago, recorriendo por primera vez la ruta que hoy conocemos como el Camino Primitivo y convirtiéndose también, en el primer peregrino.

Ya en la ciudad del Apóstol, el monarca ordenó construir una pequeña iglesia para albergar los restos de Santiago el Mayor y poder rendirle culto. Construcción que serviría como base para la Catedral que conocemos hoy en día.
El descubrimiento propició la peregrinación de multitud de creyentes y, por consiguiente, la popularización de esta primera vía de peregrinación. Una fama que se debe, en gran parte, al afán de este rey por impulsar el peregrinaje y el culto al Apóstol, por lo que no es de extrañar que en el centro histórico de Santiago descanse una estatua suya para recordarlo.

Declarada Patrimonio de la Humanidad en 2015 junto con el Camino del Norte, esta ruta perdió fama con la aparición del Camino Francés, pero se mantuvo como alternativa para los devotos de los auténticos inicios de la peregrinación a Santiago.
Hoy en día se puede decir que es el Camino con más encanto, pero también una ruta exigente. Si empezamos nuestro viaje en zonas gallegas, entraremos por el Alto do Acevo, cuyo paisaje montañoso nos da una idea de la dificultad de los trazados y continuos desniveles. No obstante, la abundante riqueza natural y el enorme patrimonio histórico del recorrido, contribuyen a que el esfuerzo valga la pena.
Desde el Alto do Acevo afrontaremos siete etapas que discurren entre montañas, campos, ríos, valles y pequeñas aldeas, por lo que el caminante podrá gozar de gran tranquilidad, especialmente por la escasez de carreteras y la falta de aglomeraciones.
ESP