El Camino Francés es, sin ninguna duda, la ruta xacobea más conocida y con más tradición. Aunque data del siglo IX, cuando se realiza el descubrimiento del sepulcro del Apóstol, será en el siglo X cuando se convierta en la red que unirá los reinos cristianos frente a la dominación musulmana. Y ya en el siglo XI se fijará su trazado definitivo.

Comenzar el viaje en la etapa de O Cebreiro tiene un significado especial, ya que es el primer pueblo del Camino francés en Galicia y, a su vez, uno de los lugares más reconocidos y bellos de todas las Rutas Xacobeas.

Con una situación privilegiada, en la cordillera de Los Ancares (provincia de Lugo) y a alrededor de 1300 metros de altura, este pequeño pueblo alberga uno de los paisajes naturales más hermosos del camino, así como la famosa leyenda del Milagro del Santo Grial, que ha contribuido indiscutiblemente a la fama de esta villa. En ella se relata como, en un día de nieve y tormenta, el monje encargado de oficiar la Eucaristía en la iglesia de Santa María de O Cebreiro se burló de un vecino que acudió a misa, acusándole de hacer el sacrificio solamente por un trozo de pan y un poco de vino. Una burla que provocó que la hostia se transformara en carne y el vino en sangre.

Tal fue el peso de esta historia que el pueblo comenzó a conocerse en toda Europa, hasta el punto de que incluso los Reyes Católicos, maravillados por tal milagro, se desplazaron hasta allí en 1486 para donar el relicario al Santuario.

Esta Iglesia, que se perfila como uno de los principales atractivos de la villa, es la más antigua en funcionamiento de la ruta Xacobea y en su capilla se conserva el Santo Grial que hizo posible el milagro y que es el símbolo heráldico de Galicia. También en el Santuario reposan los restos del párroco de la capilla, Elías Valiña Sampedro, considerado uno de los grandes impulsores del Camino Francés y al que se le atribuye la realización de las primeras flechas amarillas indicativas de la ruta a seguir.

Además del Santuario, en la puerta de entrada a Galicia nos encontramos con sus famosas pallozas, pequeñas construcciones prerrománicas de piedra, de forma ovalada y con su característico tejado de paja.

Desde este punto, nos quedarán siete etapas para alcanzar la ciudad del Apóstol, donde nos encontraremos con rutas de diferente dificultad, bellos paisajes, leyendas increíbles y huellas del tiempo que nos cuentan la historia de estos lugares.
ESP